Primera entrada, como muchas

Hola a todos, y a mi mismo. Esta es mi primera entrada en el blog, y espero que no sea la última.

Como miles de personas, habré escogido este momento, finales de año, por ser una época propicia para iniciar cambios, nuevos y buenos propósitos y proyectos pendientes. Uno de los mios, es leerme. Leerme en el futuro, y para ello no me queda más remedio que escribirme, así que allá voy. Comenzaré el blog con una pequeña imagen, que por fecunda, creo que merece ser escrita, a ver si mas tarde crece.

Lo había grabado con claridad una cámara de seguridad ubicada en los semáforos de la calle. El video mostraba como aquel camión circulaba a toda velocidad, en dirección contraria y tratando de esquivar a los coches que apenas podían recuperarse del susto. Sin embargo, tras lograrlo con éxito en un par de ocasiones, aquel camión había acabado chocando contra un árbol, justo en la esquina del banco. Salió un hombre rápidamente y entró en un local (más tarde supe que era el banco), que desde las cámaras no se sabía más. Y a los pocos segundos unos brillantes golpes de luz iluminaron la pantalla, mostrando que algo había sucedo en su interior.

 Fue allí donde contemplé la escena más espeluznante de toda mi carrera como policía. Entré en el banco, que estaba oscuro, pues la luces había explotado por algún extraño motivo. Mi primera sensación fue el olor a muerte. Habían 13 cadáveres, 6 a cada lado de la sala, y uno justo enfrente. Me detuve a examinarlos uno a uno cuidadosamente, y a todos ellos, los habían matado tres veces, salvo a uno. El que estaba en el centro, llevaría muerto unos 15 años, estaba vestido, pero no le quedaban más que los huesos, y en ellos se veía claramente como ese cadaver, tan sólo lo habían matado dos veces. La tercera…  aún estaba ahí.

Anuncios